Hemos vivido engañados. Tegucigalpa no significa “Cerro de Plata”, como muchos insisten en creer, y peor aún, en enseñar.

Este y el verdadero  del nombre del sospechoso cerro  que se levanta en medio de la ciudad, “Juana Laínez” o “Juan A. Lainez” , son los secretos históricos que sacuden la ciudad década tras década.

Y hemos vivido bajo el engaño no porque faltasen voces que echaran luz a tan oscuro complot , porque en cada generación un historiador hondureño se levanta para decir bien alto:   Los nativos de la zona no conocían la plata.

Jesús Aguilar Paz, reconocido historiador y escritor hondureño , sostenía que quienes empezaron a asociar Tegucigalpa con Cerro de Plata, fueron los españoles.

Antes que él, el filólogo Alberto Membreño sostenía que Tegucigalpa deriva del vocablo nahua Teguycegalpa que significa en las casas de las piedras puntiagudas.

El lingüista americanista austríaco, Rodolfo R. Schuller, propone que el vocablo Tegucigalpa significa lugar donde está la casa de la aurora.

Rafael Heliodoro Valle, escribió que el nombre es Teguiazkalpa, cuya etimología significa la región de los cerros de los venerables ancianos.

Leticia de Oyuela, en su libro “Historia Mínima de Tegucigalpa” (1989), contempla la idea de que la palabra Tegucigalpa  significa piedras pintadas.

La conclusión es evidente: en realidad nadie tiene la última palabra. Pero todos estan de acuerdo en una cosa. “Cerro de Plata” no es.

Mientras tanto, les hemos dejado unas fotos maravillosas para que disfruten recordando.

 

Fuentes:
Wikipedia

Bibliotecas de la UNAH

Fotos:
Jorge Luis Mateos Sanchez

 Fuad Azzad